San Marcos, Costa Rica

Con tan pocos días de vacaciones al año y con lo que ansiamos que lleguen para descansar, lo menos que uno piensa es en utilizar esos merecidos días de asueto para ir a trabajar a otro país y sin que te paguen un centavo.

A pesar de eso, te aseguro es una de las sensaciones más satisfactorias que podrás experimentar, y te recomiendo que lo hagas, aunque sea una vez en tu vida.

¿Cómo? Existen numerosas organizaciones sin fines de lucro, que acogen voluntarios internacionales en un esfuerzo conjunto de colaboración. Encontrarás causas para escoger de acuerdo a tus intereses, como la enseñanza, la agricultura, la construcción o la conservación ambiental. Puedes viajar individualmente o con un grupo de amigos, familia o compañeros de oficina. Y claro, para participar deberás donar tu transportación, comida y estadía.

Como reportera, el informar sobre pobreza y necesidades humanas siempre me dejó con la certeza de que debía hacer algo más que documentar el problema. Por eso, un día decidí viajar para ayudar… Y quiero volver a hacerlo.

Decidí colaborar en un proyecto de construcción de casas en San Marcos , Costa Rica coordinado por la organización internacional “Habitat para la Humanidad”. Las precarias condiciones de vivienda que había visto durante viajes de trabajo, que tantas familias encaraban, influenció en mi decisión. Y fue así, como, por una semana y media, fui obrera de la construcción.

Dentro del proyecto había variedad de labores, yo opté por las más físicas. Es mejor usar nuestros músculos aquí, que desperdiciarlos sin un propósito noble en un gimnasio.

No, mis compañeros obreros, todos locales, no sabían que esta loca despeinada era la de la tele. Sudaron, hombro con hombro, cavando zanjas y levantando lo que sería el hogar de una familia. Luego de halar picota, mezclar cemento y cargar carretillas de piedras, almorzaba como obrero, y sin miedo a engordar! Aquí, con mi rico plato de «gallo pinto».

Días después, tuve la oportunidad de conocer la familia que habitaría la casa que estábamos terminando.

Como quien dice, pagas por trabajar, pero créeme que vale la pena. En las tardes tienes tiempo de conocer los pueblos cercanos, su cultura, y hasta los lugares de interés turístico, algo que podrías disfrutar sin limitaciones, con sólo extender tu estadía unos días luego de terminar tu compromiso de voluntariado.

Así lo hice yo, dándome la oportunidad de conocer el imponente volcán Arenal y enfrentar, por primera vez, mi miedo a las alturas, lanzándome por «la tiroleza» en medio de monos gritando.

Fue una experiencia inolvidable que me gustaría repetir en muchos países, especialmente en Latinoamérica. Anímate!

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Cómo organizar tu viaje de voluntariado

Habitat para la Humanidad: organización cristiana no lucrativa que se dedica a proveer viviendas seguras a bajo costo a través de todo el mundo. 

Grassroots Volunteering: es una herramienta que conecta viajeros voluntarios con causas y comunidades necesitadas en los lugares a los que desean viajar alrededor del mundo. 

¡Gracias por aterrizar por aquí!
Compártelo con tus amigos viajeros.

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