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Mis primeros seis meses en el Reto Dominicci

Hoy cumplimos seis meses desde que lancé el Reto Dominicci, lo que significa que nos quedan seis meses para cumplir nuestra meta!

Reto Dominicci 6 meses

Hoy cumplimos seis meses desde que lancé el Reto Dominicci, lo que significa que nos quedan seis meses para cumplir nuestra meta! El reto vale la pena: alcanzar la mejor condición física de nuestra vida, a través de una alimentación limpia y el ejercicio. La fecha límite: el próximo 15 julio, día de mi cumpleaños. ¡Inicio esta nueva etapa del reto con ánimos renovados, pero también con un revelador resumen de mis dificultades y logros hasta el momento!

 

Les confieso que estos primeros seis meses no han estado libre de tropiezos.

Como a menudo ocurre, al principio arrancamos entusiasmados con el compromiso a sangre y muerte de que nada, ni nadie te desviara de tu propósito de perder peso y mejorar tu condición física, pero luego algo llamado “vida” se atraviesa en tu camino y en medio de una prisa o un olvido te acorrala y te descarrila de tu compromiso. Aquí les comparto mis aciertos y desaciertos:

 

NO ESTAR PREPARADA

Algunos trabajos tienen horarios de trabajos estructurados, otros definitivamente no. Más de una vez, el no tener conmigo en la oficina «snacks» saludables me obligó a pasar hambre o a comer «snacks» tóxicos o engordantes. A partir de ahí, tener manzanas verdes y nueces en mi escritorio, me ayudó a sobrevivir la próxima vez que no hubo tiempo de ir a almorzar.

 

COMER MIS CINCO COMIDAS

En lo que uno se acostumbra, es difícil mantener la cuenta de comer cada tres horas. Lo pude remediar preparando envases con las raciones de «snack» mañanero, almuerzo, «snack» vespertino para llevarme donde quiera que fuera a laborar.

 

NO TOMAR SUFICIENTE AGUA

No me da sed y por eso, a menudo se me olvidaba tomar agua. Noté que cuando no tomaba suficiente agua me hinchaba y mi perdida de peso se estancaba, así que decidí ponerme alarmas con recordatorio para mantenerme consistentemente hidratada.

 

COMER TARDE

¡Cenar antes de las 8:00 de la noche sí que me dió trabajo! Especialmente porque a menudo a esa hora aún no había llegado de la oficina. Las veces que me vi obligada a cenar tarde opté por una bebida de proteína natural o una ensalada. Luego aprendí a llevarme una ración de comida extra al trabajo, por si acaso.

 

EJERCICIO

Mantener una rutina de ejercicio cuando tus horarios de trabajo están siempre cambiando es casi un “full time job”! Al ver que no podía mantener las citas con un entrenador personal en el gimnasio, opte por confeccionar una lista de clases que se ofrecían en mi área: yoga, pilates, baile, spinning y ahora participo de manera que acomoden a mis compromisos. ¡Sigo haciendo pesas en el gimnasio, pero ahora tengo una rutina más variada, flexible, económico y divertida!

 

NATURALEZA

En varias ocasiones ocurrió, que luego de dejar mi ropa de ejercicio preparada la noche anterior para economizar tiempo en la mañana, al día siguiente la Madre Naturaleza decidía desatar una tormenta que no me dejaba ni llegar al auto. En esos casos acudí a mi Plan B: ejercitarme en casa. Puedes brincar la soga, subir y bajar escaleras, bailar o utilizar un DVD de ejercicio. Lo importante es mantenernos en movimiento, acelerar el pulso y quemar calorías!

 

LO INESPERADO

Hay situaciones con las que no contamos y que pueden alejarnos de nuestra meta. En estos meses tuve una muestra de varios: proyectos estresantes, la muerte de mi gato y la terminación de mi contrato. Al principio flaqueé, pero pronto resistí la tentación de excusarme con que estaba pasando por un mal momento.

 

SOCIALIZACIÓN

No queremos vivir debajo de una piedra, pero a veces nuestra vida social puede ser la peor enemiga de nuestro reto de mantenernos en cintura. Que si un almuerzo de trabajo; que si un cumpleaños de oficina o una noche de celebración o compartir entre amistades, todas vienen minadas de tentaciones. Descubrí que fallaba si me tomaba de sorpresa, así que aprendí a llegar a estos eventos con un plan de que y cuanto iba a comer y beber.
Confío que estas experiencias de mi primera mitad te ayudarán a hacerle frente al Reto Dominicci este año. ¡Vamos con todo!

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