Tips

Cuando estamos de vacaciones hasta el bolsillo se relaja y por lo mismo tendemos a gastar más de lo normal.

Si a eso le sumamos los gastos imprevistos de cada viaje, podemos regresar a nuestro país con la billetera en llamas. Así que échale un ojo a estas recomendaciones que puedes aplicar hasta en las ciudades más caras.

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Evita los kioskos de cambio de moneda

Es tentador correr a resolver el asunto del cambio tan pronto llegamos al aeropuerto o a la estación de autobús, pero también es la peor opción. No sólo tienen pésimas tasas de cambio, también tienen comisiones agregadas que a menudo pasan desapercibidas en la jerigonza matemática.

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Paga con tarjeta de crédito

Aunque no todos los establecimientos las aceptan, cada vez que puedas paga con tu tarjeta de crédito. Estas te ofrecen mejor cambio de moneda que las tarjetas ATM, y si además, la tuya acumula millas, ganarás en ambos frentes.

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No comas en áreas turísticas

A menudo solo toma cruzar una o dos calles paralelas para encontrar un restaurante mucho más económico y con un ambiente definitivamente más auténtico.

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Viaja mientras duermes

Si viajas de noche en tren, autobús o avión no sólo ganas tiempo, sino que economizarás una noche de alojamiento.

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Compra los City Pass

Las principales ciudades los tienen. Cómpralos que te convienen. Si planeas visitar numerosas atracciones te permiten hacerlo por una fracción de lo que pagarías individualmente.

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Visita museos gratis.

Hasta el Louvre en Paris tiene un día en que la entrada es gratuita (aunque terriblemente atestada). Investiga cual es el día en que el museo que deseas visitar abre sus puertas libre de costo.

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Nunca pagues con tu moneda

Cuando vayas a pagar con tarjeta y te pregunten si quieres que te cobren en tu moneda o en la local, siempre opta por la del país que visitas. Así, es definitivamente más económico, pues no tendrás un cargo de 3% por conversión de moneda.

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Evita cargos bancarios internacionales

Eres feliz cuando puedes sacar dinero de un ATM mientras estás de viaje. Eres infeliz cuando regresas de viaje y descubres que tanto tu banco, como el banco dueño de aquel ATM te cobraron cargos por usar aquel conveniente cajero automático. Consigue una tarjeta que no te cobre cargos internacionales.

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